28/10/2020

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Con uno de los aislamientos más largos del mundo, Argentina es criticada por medida

La manutención del aislamiento social en Argentina, a siete meses de su implementación, ha generado cuestionamientos sobre su eficiencia. También viene siendo constantemente atacado por el movimiento anticuarentena.

En los primeros meses, el país presentaba los indices más bajos de evolución de contagio en la región. Ahora, y hasta el cierre de este reportaje, ocupa la 6º posición en el ranking mundial de contagios por covid-19, con 917 mil casos acumulados, según la Organización Mundial de la Salud. ¿Cómo interpretar este cambio de escenario?

Actualmente, Buenos Aires ya tiene sus comercios abiertos, y el flujo de personas en las calles de la capital federal es notable. Una caída semanal del 40% fue registrada en los índices de contagio en la província desde agosto. “Para eso nos sirvió este tiempo de cuarentena que tuvimos. Eso evitó que nunca superáramos el 71% de ocupación”, declaró el gobernador de la província de Buenos Aires Axel Kicillof, en entrevista a Télam.

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Los altos índices de contagio ahora apuntan para las provincias del interior del país. El propio presidente Alberto Fernández afirmó, en el último anuncio de extensión de la cuarentena hasta el 25 de octubre, que el contacto con la capital llevó el virus a zonas que antes presentaban pocos casos de covid-19.

“Otras provincias vinieron a buscar insumos, alimentos, necesidades de cada provincia más pobre, y el virus empezó a circular localmente, prácticamente en todo el país”, explicó Fernández al apuntar un gráfico que mostraba un aumento acelerado en las provincias en los últimos meses.


Gráfico presenta la evolución de casos confirmados de covid-19 en todo el territorio argentino / Reproducción

La trayectoria de la cuarentena argentina

“Hablar en la ‘cuarentena más larga del mundo’ exige especificar bien a qué nos estamos refiriendo”, apunta el infectólogo Martín Hojman, del Hospital Rivadavia. “En Argentina, como en todos los países, la situación es muy variable según cada regionalidad. Hay muchas actividades permitidas, de acuerdo a cada provincia. La utilización de la pandemia políticamente fue brutal en el país, identificando a los que quieren mantener las medidas de aislamiento con el oficialismo y los que no, con la oposición”, completa.

Argentina fue uno de los primeros países en adelantarse con la llegada de la pandemia en el territorio. En ese momento, se sabía poco sobre el comportamiento y propagación del virus, por lo tanto, al contabilizar tres muertos y 128 casos confirmados, el presidente Alberto Fernández declaró el aislamiento social preventivo y obligatorio para contener los contagios del coronavirus.

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Desde el día 19 de marzo hasta entonces, el escenario cambió radicalmente. Del reconocimiento internacional por la medida y alta popularidad del presidente, la presión de la oposición en contra del gobierno aumentó – no solamente en relación a la cuarentena, pero con esta consigna siempre presente – así como la del sector económico.

En el período más reciente, las manifestaciones anticuarentena son cada vez más frecuentes, y lo que se ha llamado de “hartazgo social” ha llevado la población a salir de casa más allá de las actividades permitidas.

Un gráfico comparativo del número de muertes por covid-19 estuvo circulado en las redes sociales para apuntar el caso de Argentina como un supuesto fracaso. Sin embargo, él revela el cambio de comportamiento de la población en el país, que correspondió a un aumento de circulación de las personas y, en consecuencia, del virus.


Gráfico difundido en las redes sociales apunta aumento de casos de muerte por millón de habitantes / Our World in Data

En respuesta a las presiones sociales y del sector económico, el gobierno anunció el 17 de julio un plan de reapertura gradual, adaptado en fases distintas de acuerdo al nivel de contagios de cada provincia. A partir de ese mes, se observa también una curva de muertes más acentuada.

Vale resaltar que el pico, registrado el día 3 de octubre, corresponde a una actualización de más de 3 mil óbitos por covid-19 en la provincia de Buenos Aires, que todavía no constaban en el registro oficial de muertes por retrasos del sector privado.

“Una cierta laxitud provocó un rebrote de contagio”, evalúa el analista político argentino Jorge Falcone. “A eso se suma una oposición muy radicalizada, que confronta la cuarentena como si se tratara de una política autoritaria, arbitrariamente adoptada.”

Según Falcone, una crítica más honesta se dirigiría a las medidas que el gobierno no tomó, como la redistribución de riquezas para contener el momento crítico de la población.

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“La coyuntura muestra un gobierno que se ve obligado a flexibilizar la cuarentena, poniendo en evidencia que no tiene mucho más cartas que jugar con la ciudadanía que esgrimir una supuesta ética del cuidado”, afirma Falcone. “Sin duda alguna, apelar a una política de aislamiento preventivo ha sido, a nivel global, un criterio correcto. No haber puesto en práctica complementandolo con medidas económicas de redistribución del ingreso está comenzando a mostrar las grietas de sus consecuencias recesivas.”

Sistema de salud

El Ministerio de Salud en Argentina fue retomado con el actual gobierno, una vez que el ex presidente Mauricio Macri lo había desmantelado, así como cortó en el 25% el presupuesto destinado a la salud. Con el cambio de gobierno y la pandemia llegando a solamente tres meses de la asunción de Fernández, el aislamiento social fue fundamental para inaugurar nuevos hospitales y adaptar el sistema de salud para lo que estaba por venir, como explica Martín Hojman.

“El objetivo de esas medidas sanitarias es hacer con que el sistema de salud no colapse. Y eso no ocurrió en Argentina, como sucedió en otros países: personas muriéndose en las calles, internadas en los pasillos de los hospitales. Recién empezó a pasar en algunas provincias, en donde el sistema de salud siempre fue muy precario”, apunta.

La preocupación con el nuevo escenario en Argentina es el foco de contagios en las provincias del interior del país. Hasta entonces, la zona más crítica se concentraba en la región de mayor población, el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con 15 millones de habitantes. En las provincias, con menor capacidad sanitaria, hay un agravante. Por lo tanto, las medidas restrictivas de circulación fueron retomadas especialmente en estas regiones del país. 

El presidente pidió comprensión a todos los argentinos para mantener las medidas de seguridad sanitaria, durante su último anuncio. “Estamos sometidos a un ametrallamiento que nos hace, por momentos, creer que los cuidados y la prevención no son necesarios. Necesitamos de gobiernos que confluyan en una acción conjunta y de ciudadanos y ciudadanas que entiendan el momento que se vive”, declaró Fernández.

Edición: Rodrigo Chagas

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